El estado anímico puede reflejarse en las mesas de poker. Los problemas que una persona pueda tener en su vida cotidiana, como problemas en el trabajo, con la pareja, discusiones con los hijos, algunos trámites importantes, pueden afectar al juego en las mesas, convirtiéndole en un ser irracional y maníaco que juega todas las manos sin respetar la posición o resube todas las apuestas sin nada.